El Elche CF encajó una derrota dolorosa ante el FC Barcelona (1-3) en una noche donde los errores propios pesaron más que los aciertos ajenos. Aunque el equipo logró reponerse al primer golpe, terminó desdibujado y sin orden, siendo un juguete en manos de un Barça que no necesitó pisar el acelerador para llevarse el botín.
Pero la alegría duró poco. El equipo no supo defender su propia euforia. Antes del descanso, en otra acción donde la intensidad brilló por su ausencia, Ferran Torres marcó el 1-2. El Elche se fue a vestuarios con la sensación de ser un equipo de cristal: cada vez que el Barça llegaba, el miedo se palpaba en el ambiente.
La gran noticia para la parroquia franjiverde fue el debut de Lucas Cepeda. El extremo chileno, recién llegado de Colo-Colo como el gran refuerzo invernal, saltó al campo en la segunda mitad buscando dar esa verticalidad que tanto faltaba. Cepeda dejó destellos de su potencia y encaró con personalidad por banda izquierda, intentando agitar un ataque que se volvía previsible.
Sin embargo, su estreno se vio empañado por el contexto: el equipo estaba tácticamente roto. Con el Elche volcado pero sin orden, Rashford sentenció en el 78′ tras una contra que pilló a la defensa ilicitana, una vez más, mal perfilada y superada.
Un encuentro donde el club franjiverde aprovechó el tiempo de descanso para presentar a Gonzalo Villar como nuevo refuerzo franjiverde. El murciano llega cedido del Dinamo de Zagreb hasta final de temporada con opción de compra.
Por otra parte, hay que remarcar que Miguel Quirant, el «eterno capitán» franjiverde, realizó el saque de honor. A sus 90 años continúa siendo uno de los mitos del Elche Club de Fútbol. El único superviviente de los héroes de la Cooperativa del Club en la década de los años 50 y protagonista del mejor Elche CF de la historia en la década mágica de los 60.




