La Universidad Miguel Hernández de Elche ha participado en un estudio internacional que concluye que la carroña desempeña un papel fundamental para comprender el funcionamiento de los ecosistemas, la propagación de enfermedades e, incluso, la evolución del ser humano. La investigación reúne el trabajo de 39 investigadores de once países.
El estudio recopila más de dos décadas de avances científicos sobre la ecología de la carroña y plantea que los cadáveres de animales no son un recurso marginal, sino una pieza esencial en la naturaleza. La investigación explica que la carroña concentra nutrientes y favorece numerosas interacciones entre especies, lo que influye en la estructura y el equilibrio de los ecosistemas terrestres y acuáticos. Además de servir como alimento, los restos animales proporcionan materiales para la construcción de nidos, refugio para distintas especies y espacios de comunicación entre animales.
Los investigadores también destacan que el estudio de la carroña tiene aplicaciones más allá de la ecología. Sus conclusiones pueden contribuir a mejorar investigaciones en ámbitos como la medicina forense, al facilitar la estimación del tiempo transcurrido desde una muerte; la epidemiología, al ayudar a comprender cómo los animales carroñeros limitan la propagación de enfermedades; o la toxicología, donde estas especies actúan como indicadores de la contaminación ambiental.
Los autores concluyen que incorporar el estudio de la carroña permite ofrecer una visión más completa del mundo natural y proponen reconocer la ecología de la carroña como una disciplina científica propia, por su capacidad para conectar áreas como la biodiversidad, la evolución humana y la conservación de los ecosistemas.




