La Asociación Española de Empresas de Componentes para el Calzado y la Marroquinería (AEC) ha lanzado una seria advertencia sobre la situación que atraviesa la industria española del calzado y de los componentes, un sector que considera estratégico para la economía nacional y que, según denuncia, se encuentra en un momento crítico marcado por el cierre de empresas, la destrucción de empleo y la creciente presión de la competencia internacional.
La patronal reclama una respuesta urgente de las administraciones públicas mediante un plan de acción coordinado que permita frenar el deterioro del tejido industrial y evitar que la crisis actual tenga consecuencias irreversibles en los próximos años.
Según los datos recopilados por AEC, el sector del calzado ha perdido 1.149 empresas entre 2020 y 2025, pasando de 3.280 compañías a 2.131, lo que supone una reducción del 35%. Solo durante 2025 desaparecieron 195 empresas, una cifra que no incluye los cierres que ya se están produciendo en 2026.
La situación afecta especialmente a las principales zonas productoras. En la Comunitat Valenciana, donde se concentra buena parte de la industria nacional del calzado, el número de empresas se redujo un 37% en 2025. La caída también fue significativa en Castilla-La Mancha, con un descenso del 39,7%, mientras que en Murcia alcanzó el 22,5% y en La Rioja el 17,4%. Estas cuatro comunidades autónomas representan cerca del 87% del tejido empresarial del sector.
AEC destaca además la fragilidad de la estructura empresarial, formada mayoritariamente por pequeñas empresas y micropymes. De las 2.131 compañías registradas en 2025, más de 1.500 cuentan con menos de diez trabajadores o carecen de asalariados, lo que limita enormemente su capacidad para afrontar situaciones de crisis prolongadas.
La actividad industrial también muestra signos preocupantes. El Índice de Producción Industrial del calzado cerró 2025 con una caída del 9,2% y en abril de 2026 registró un desplome interanual del 29,1%. La patronal atribuye este retroceso al incremento de las dificultades competitivas en un mercado global dominado por grandes productores asiáticos.
España apenas representa el 0,3% de la producción mundial de calzado, con 71 millones de pares fabricados en 2024, frente a los más de 13.000 millones producidos por China, que concentra más de la mitad de la fabricación mundial. India y Vietnam completan el liderazgo internacional con cuotas del 12,6% y el 6,5%, respectivamente.
A esta situación se suma la caída de la facturación y del empleo. El Índice de Cifra de Negocios del sector registró descensos cercanos al 10% durante 2025, mientras que el consumo de moda y calzado cerró el ejercicio en negativo debido al incremento de los precios.
En materia laboral, el sector perdió 3.670 trabajadores durante 2025, lo que representó una reducción del 10% respecto al año anterior. En mayo de 2026 la industria del calzado y el cuero contaba con 35.806 trabajadores, 1.704 menos que un año antes.
El director general de AEC, Álvaro Sánchez, ha alertado de que la crisis afecta a toda la cadena de valor industrial y no únicamente a fabricantes concretos. Según señala, la situación exige una actuación inmediata y coordinada por parte de las instituciones para evitar un deterioro mayor.
La industria auxiliar tampoco escapa a esta coyuntura. El sector de componentes para el calzado, integrado por cerca de 1.000 empresas y más de 19.000 empleos directos e indirectos, afronta problemas derivados de la irregularidad de la demanda, el incremento de los costes energéticos, laborales y financieros, así como la falta de relevo generacional.
Pese a ello, AEC destaca que las empresas españolas mantienen importantes ventajas competitivas basadas en la especialización, el diseño, la calidad, la rapidez de respuesta y el cumplimiento de exigentes estándares de sostenibilidad y trazabilidad.
Otro de los factores que más preocupa al sector es el aumento de las importaciones. En 2025 España importó 370,8 millones de pares de calzado por valor de 5.248 millones de euros, frente a unas exportaciones de 167,7 millones de pares valoradas en 3.388 millones. El 83,5% del calzado importado procedió de Asia y solo China suministró 198 millones de pares al mercado español.
Como consecuencia, el sector cerró el ejercicio con un déficit comercial de 1.860 millones de euros. Mientras las exportaciones descendieron cerca de un 2%, las importaciones crecieron más de un 8% en volumen.
Ante este escenario, AEC reclama medidas urgentes para evitar nuevos cierres empresariales y pérdidas de empleo. Entre sus principales demandas figuran una mayor flexibilidad laboral, apoyo financiero para pymes y micropymes, incentivos a la inversión productiva, programas de reindustrialización, impulso a la innovación y la internacionalización, reducción de cargas administrativas y fiscales, así como un mayor control de las importaciones procedentes de Asia.
La asociación también solicita un refuerzo de la promoción internacional de las empresas españolas y un mayor respaldo institucional a las ferias sectoriales de carácter internacional.
AEC concluye que el futuro de una industria con fuerte arraigo territorial y gran capacidad de generación de empleo depende de decisiones que deben adoptarse de manera inmediata para evitar que la pérdida de competitividad se convierta en un problema estructural durante los próximos años.




