El Elche Club de Fútbol vuelve a mirar de frente a su destino en un lugar cargado de simbolismo como es el estadio de Montilivi. Girona y Elche se verán las caras allí el sábado 23 de mayo a las nueve de la noche. Un escenario que aparece de nuevo en el horizonte franjiverde como el lugar donde todo se va a decidir, como ya ocurriera aquel inolvidable 23 de agosto de 2020 con el milagro del ascenso a Primera a los mandos de un técnico tan carismático y tan querido en Elche como José Rojo Martín, “Pacheta”.
Esta vez el reto es diferente, pero la trascendencia es idéntica: asegurar la permanencia en Primera División. El equipo ilicitano afronta la última jornada dependiendo de sí mismo. Puntuar en Montilivi le garantiza seguir entre los grandes. Una victoria o un empate bastarían para sellar la salvación sin tener que mirar a otros campos. Un escenario claro sobre el papel, pero cargado de tensión por lo mucho que hay en juego.
Incluso en caso de derrota las matemáticas podrían sonreír al Elche CF si se dan dos combinaciones favorables en otros encuentros. La primera de ellas sería que el Levante pierda en La Cartuja ante el Betis, que Osasuna puntúe en Getafe y que Mallorca no gane. La segunda sería que Levante y Osasuna pierdan y que el Real Mallorca gane al Oviedo.
Esa red de seguridad tan frágil no resta dramatismo a un duelo que se presenta como una auténtica final. Esta vez sí. Será la madre de todas las finales. Porque enfrente estará un rival que también se juega la vida. El Girona FC no tiene margen de error: sólo le vale ganar para mantener la categoría. Montilivi dictará sentencia en una noche de máxima intensidad en la que los nervios, la fe y la historia volverán a entrelazarse en algo más de noventa minutos que pueden quedar grabados para siempre.




