El Martínez Valero volvió a ser el de las grandes ocasiones con 28.372 espectadores. En una jornada unificada, de infarto y con el corazón en un puño, el Elche CF demostró que este equipo no se rinde jamás. Con casta, orden táctico y el empuje de una afición entregada, los franjiverdes sumaron tres puntos de oro puro ante el Getafe CF gracias a un solitario gol de Víctor Chust. Un auténtico golazo con un remate colosal que entró como un misil en la portería azulona.
Un triunfo balsámico que permiten a los ilicitanos seguir dependiendo de sí mismos a falta de la última jornada. Esa sí que será una final. El sábado 23 de mayo a las nueve de la noche en Montilivi ante el Girona. El partido comenzó con la tensión propia de lo que había en juego. El Elche, consciente de que solo valía ganar, saltó al césped mordiendo, adueñándose de la posesión y buscando las bandas con un punzante Tete Morente y Germán Valera.
La recompensa a la insistencia ilicitana llegó temprano. En el minuto 19, tras una gran acción ofensiva, el central Víctor Chust se vistió de delantero para enganchar un remate impecable que batió a David Soria. El Martínez Valero estalló en un clamor unísono: la salvación estaba más cerca.
El plan del Getafe se desmoronó por completo antes del descanso. En el minuto 39, el central azulón Djené vio la tarjeta roja directa tras una dura entrada sobre Valera. Con superioridad numérica y el marcador a favor, los de casa supieron anestesiar los minutos finales de la primera mitad para marcharse a vestuarios con ventaja.
En la reanudación, el guion cambió. Pese a estar con diez, el Getafe intentó estirar líneas para mantener sus opciones europeas, pero se topó con un Elche solidario y muy sólido atrás. Sin conceder nada como ocurrió en otras ocasiones. La tripleta de centrales formada por Bigas, Víctor Chust y Affengruber estuvo imperial, anulando cualquier intento de Satriano.
Desde el banquillo se refrescó al equipo con las entradas de Adrià Pedrosa, Josan, Lucas Cepeda y los canteranos, dándole piernas a un bloque que se vació físicamente sobre el verde. Aunque no se logró ampliar la distancia para respirar con tranquilidad, el orden defensivo de los franjiverdes impidió que Matías Dituro pasara apuros en el tramo final. Con el pitido definitivo los futbolistas se fundieron en un abrazo sobre el césped mientras la grada celebraba un triunfo de fe, de seguir creyendo hasta el final.
El Elche duerme hoy fuera de las posiciones de peligro (17º con 42 puntos), adelantando a un Girona que se mete en la zona roja. El destino es caprichoso: la permanencia se decidirá el próximo fin de semana en un duelo a vida o muerte, precisamente, en el feudo gerundense. Al Elche CF le valen dos resultados: ganar o empatar. Al Girona sólo le sirve la victoria.




