El cierre por sorpresa de las dos clínicas dentales de Elche y Almoradí ha dejado a centenares de pacientes con tratamientos odontológicos sin finalizar y una importante incertidumbre sobre cómo podrán recuperar su atención. Algunos habían adelantado el dinero de sus tratamientos y otros mantienen compromisos de financiación o deudas por servicios que tendrán que pagar de todos modos.
Follana, en un comunicado, expresa su preocupación por la situación de los afectados y asegura que ha intentado evitar el cierre hasta el último momento. También sostiene que trasladó en varias ocasiones a la administración concursal la necesidad de garantizar la continuidad de los tratamientos y facilitar a los pacientes información sobre sus historiales clínicos.
Según explica, las clínicas de Elche y Almoradí pertenecen actualmente a las sociedades integradas en el grupo Aestes, propietario de las redes Oralis y Vivanta. La decisión de cierre, añade, fue adoptada por la administración concursal.
El doctor sitúa lo ocurrido dentro de la crisis económica del grupo Aestes, que ha afectado a más de un centenar de clínicas en España. En este contexto y como posible salida, se había planteado una operación para vender 61 centros a una empresa. La propuesta incluía mantener 656 puestos de trabajo y garantizar la finalización de los tratamientos pendientes de más de 30.000 pacientes, incluidos los de clínicas que no entraban directamente en la operación, como las de Elche y Almoradí.
Sin embargo, la venta quedó bloqueada por las discrepancias sobre quién debía asumir la devolución de los 40 millones de euros de ayudas públicas concedidas al grupo.
Follana lamenta las consecuencias para los pacientes y los trabajadores y reclama que se encuentre una solución que permita recuperar la atención odontológica y acceder a los historiales clínicos. También expresa su solidaridad con los afectados y recuerda su vinculación profesional con ambos centros durante casi 40 años.




