Un estudio del Laboratorio de Contaminación Atmosférica de la Universidad Miguel Hernández ha concluido que las partículas presentes en el aire de Elche duplican su potencial oxidativo y, por tanto, su capacidad de afectar a la salud, durante el invierno en comparación con el verano. La investigación señala que este incremento está relacionado principalmente con el tráfico rodado y las quemas de biomasa, aunque aclara que los niveles de contaminación registrados no son peligrosos para la población general.
Durante un año, los investigadores analizaron muestras de aire recogidas en una zona céntrica de la ciudad, próxima al tráfico y con poca ventilación. El estudio se centró especialmente en las partículas PM1, de un tamaño igual o inferior a una micra, que pueden penetrar más profundamente en el sistema respiratorio y transportar compuestos con capacidad para provocar inflamación y estrés oxidativo en las células.
Los resultados muestran que en invierno aumenta la presencia de compuestos orgánicos procedentes de las chimeneas, las quemas de restos agrícolas y el tráfico. Además, las condiciones meteorológicas favorecen que los contaminantes queden atrapados cerca del suelo y eleven la concentración de estas partículas. Los investigadores recuerdan también que no solo contaminan los gases de escape, sino también las partículas metálicas generadas por el desgaste de frenos y neumáticos.
Pese a ello, el equipo de la UMH insiste en que la calidad del aire de Elche se mantiene dentro de los límites considerados seguros. No obstante, subraya la importancia de vigilar de forma continua la composición de las partículas para identificar posibles fuentes de contaminación y avanzar en medidas que reduzcan la exposición de la población a los contaminantes más perjudiciales.




