El Ejecutivo asegura que no habrá problemas de suministro durante el cierre temporal del trasvase.
El secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, ha trasladado un mensaje de tranquilidad a los usuarios del trasvase Tajo-Segura tras la interrupción temporal de la infraestructura por las obras de reparación derivadas de dos deslizamientos de terreno provocados por las fuertes lluvias. En una entrevista en La Ventana Comunitat Valenciana, Morán ha asegurado que la paralización del canal no supondrá problemas ni para el abastecimiento urbano ni para la actividad agrícola y ha insistido en que existe agua suficiente para cubrir las necesidades mientras duren los trabajos.
La Confederación Hidrográfica del Tajo informó esta semana de la necesidad de acometer actuaciones de reparación en dos puntos del recorrido del canal afectados por movimientos del terreno que han comprometido la estabilidad de la infraestructura. Una circunstancia que obligará a detener temporalmente los envíos de agua hacia Alicante, Murcia y Almería.
Ante las dudas surgidas por el estado de una infraestructura que ya ha superado las cuatro décadas de funcionamiento, Morán ha querido desvincular la incidencia de un posible agotamiento de la vida útil del sistema. «El sistema ha cumplido 40 años y, como cualquier infraestructura, requiere una mayor atención en su mantenimiento a medida que pasa el tiempo, pero en este caso no es un problema generado por las condiciones en las que se encuentra la infraestructura», ha explicado. Y es que se han producido dos deslizamientos del terreno como consecuencia de las fuertes lluvias y eso ha afectado a la estabilidad de la propia infraestructura.
El secretario de Estado también ha recordado que el canal cuenta con un seguimiento permanente y que históricamente incluso permanecía cerrado durante varios meses al año para acometer labores de conservación. «Las actuaciones de mantenimiento, seguimiento, vigilancia y, en su caso, sustitución de elementos, es algo que se hace con carácter habitual», ha señalado.
«Hay disponibilidad de agua suficiente»
Las estimaciones iniciales sitúan la duración de las obras entre cuatro y cinco meses, aunque el Gobierno confía en poder reducir los plazos si las condiciones meteorológicas lo permiten. Con todo, Morán ha insistido en que la prioridad es trasladar tranquilidad a la ciudadanía. «Conviene trasladar un mensaje de tranquilidad al conjunto de los ciudadanos y de los usuarios. Hay disponibilidad de agua suficiente como para que no se vea afectada ninguna de las actividades ordinarias como consecuencia del cierre durante este periodo de tiempo», ha afirmado.
El responsable de Medio Ambiente ha reconocido que la ejecución de los trabajos coincidirá con una época especialmente sensible por las lluvias, un factor que podría condicionar el calendario previsto. Aun así, ha asegurado que los técnicos tratarán de acelerar al máximo las actuaciones. «Vamos a intentar no superar los cinco meses y, en la medida de lo posible, acortarlos. Pero tranquilidad absoluta en relación con la disponibilidad del recurso», ha subrayado.
La situación ha despertado preocupación en los territorios receptores del trasvase, especialmente en la provincia de Alicante, donde la agricultura depende en gran medida de estos aportes hídricos. Durante los últimos días, representantes políticos y organizaciones agrarias han reclamado garantías para evitar posibles perjuicios económicos.
Preguntado expresamente por la posibilidad de que se produzcan pérdidas de producción o destrucción de empleo, Morán ha sido tajante: «Se puede garantizar al 100%».
Al respecto, el conseller de Agua de la Generalitat, Miguel Barrachina, ha exigido al Gobierno de España que garantice la llegada de los envíos pendientes y permita ampliar el periodo legal para materializar los trasvases paralizados por el colapso del canal. Morán ha recordado que la normativa del trasvase contempla mecanismos específicos para afrontar situaciones excepcionales de este tipo. Según ha explicado, ya existen precedentes recientes. «Esta es una materia que está perfectamente regulada en la normativa, que establece también en qué términos, en situaciones de excepcionalidad, se aplican las reglas del trasvase», ha señalado. «No es nuevo. Concretamente, el año pasado, como consecuencia también de unas actuaciones que hubo que hacer y que llevaron a una paralización de los envíos, se aplicó la regla excepcional que la norma establece».
El secretario de Estado ha querido además desvincular esta incidencia de cualquier modificación futura en la gestión del acueducto. «Se trata del funcionamiento ordinario de una infraestructura. Como si se produce una incidencia en una carretera o en un aeropuerto. Se detiene el funcionamiento durante el tiempo necesario para poder hacer la reparación correspondiente y luego el sistema sigue funcionando en los términos en los que lo venía haciendo con anterioridad», ha explicado. «No modifica la estructura de gestión».
El debate sobre el futuro del agua
La incidencia coincide con un momento de intenso debate sobre el futuro de la planificación hídrica en España y sobre el papel que deben desempeñar los trasvases en un escenario marcado por la reducción de recursos hídricos y el avance del cambio climático.
Morán ha defendido que los países mediterráneos comparten ya un diagnóstico común respecto a la creciente presión sobre los recursos disponibles. De hecho, ha recordado que estos días se celebra en Roma un foro euromediterráneo sobre el agua en el que participan más de cuarenta países. «La realidad hacia la que vamos no tiene nada que ver con la realidad de la que venimos», ha advertido. «Pensar que vamos a seguir teniendo el mismo manual de instrucciones para gestionar un escenario de mayor estrés hídrico no va a ser posible».
Según el secretario de Estado, las conclusiones que se están planteando en estos encuentros internacionales apuntan en una misma dirección: incrementar el ahorro, mejorar la eficiencia, apostar por la reutilización y reforzar los recursos no convencionales. «Básicamente, ahorro, una gran apuesta por el ahorro, eficiencia, reutilización y pensar en los llamados recursos no convencionales, que en el caso de nuestro país ya son convencionales, que es la desalación», ha explicado.
Una reflexión que conecta directamente con uno de los grandes debates abiertos en las comarcas agrícolas del sur de Alicante: el coste del agua desalada frente al agua procedente de los trasvases. Una cuestión que durante años ha sido motivo de reivindicación por parte de las comunidades de regantes.
Morán ha defendido que la evolución tecnológica y la transformación energética permitirán reducir progresivamente esas diferencias. «La capacidad de evolución tecnológica permitirá equiparar el precio del agua con independencia del origen de la fuente», ha señalado.
Además, ha vinculado este proceso a la creciente implantación de energías renovables y a la estabilización de los costes energéticos. «Los precios de la energía tenderán a un régimen de estabilización que hará perfectamente compatible el uso de tecnologías electrointensivas para que esto no suponga un freno en términos de sostenibilidad económica», ha concluido.




