Riazor volvió a respirar fútbol de Primera División y el Elche CF dejó claro desde el primer minuto que no había viajado a A Coruña para ejercer de invitado. En un escenario cargado de emoción por el regreso del Deportivo a la élite, el conjunto franjiverde se adueñó del balón, impuso su ritmo y acumuló méritos para llevarse algo más que el empate.
Pero el fútbol también entiende de golpes de talento. En el minuto 20, Aubameyang apareció para castigar un desajuste defensivo y definir con la calidad que le acompaña desde siempre. El Deportivo encontraba premio en una de sus acciones más peligrosas, mientras el Elche debía remar contracorriente pese a su buen juego.
La respuesta ilicitana fue inmediata y constante. El equipo de Martín Anselmi siguió creyendo en su propuesta y encontró en Leo Román un obstáculo formidable. El guardameta coruñés sostuvo al Deportivo con varias intervenciones de enorme mérito, negando al Elche un gol que, por ocasiones y dominio, parecía cuestión de tiempo.
Y el premio llegó en el 75. Gonzalo Villar puso un centro maravilloso y Marc Aguado apareció para cabecear al fondo de la red y hacer justicia al esfuerzo franjiverde. El 1-1 devolvió al Elche la recompensa que había perseguido durante buena parte de la noche y confirmó su capacidad de reacción.
El marcador ya no se movió, aunque la sensación final fue inequívoca: el Elche mereció más. Anselmi lo resumió tras el encuentro al afirmar que «les hemos superado y merecimos ganar». Un punto en Riazor, en un debut exigente y ante un rival arropado tras su regreso a Primera, que deja un mensaje ilusionante: este Elche ha empezado la Liga con personalidad y con argumentos para no dejar de creer en el equipo dirigido por el argentino Martín Anselmi.
Los aficionados franjiverdes desplazados a tierras gallegas festejaron el primer punto de la Liga y despidieron con gritos de ¡Elche, Elche, Elche! a su equipo. Los jugadores se acercaron al sector Visitante de Riazor para agradecer el aliento de sus seguidores.




