Un estudio de la Universidad Miguel Hernández de Elche concluye que el uso intensivo de las redes sociales en adolescentes menores de 16 años se asocia con un aumento de los síntomas depresivos.
El trabajo muestra que la relación entre el uso de estas plataformas y el aumento de los síntomas cambia con la edad y a los 16 años, el uso de las redes sociales deja de asociarse con el aumento de los síntomas depresivos que sí se observa en etapas más tempranas.
Los resultados del estudio indican que el verdadero riesgo no radica en el tiempo que los adolescentes pasan en las redes sociales, sino en el denominado “uso problemático”, caracterizado por la pérdida de control y los sentimientos de necesidad por conectarse. El riesgo aumenta cuando la falta de autorregulación en las redes impide que los adolescentes cumplan sus objetivos cotidianos, lo que provoca consecuencias negativas en su vida diaria.
Los hallazgos muestran que la percepción de la audiencia y la exposición digital no afectan a todos los adolescentes de igual manera; la edad, el género y los patrones de uso son determinantes. En las chicas, un mayor número de seguidores se asocia con un aumento de los síntomas depresivos, mientras que en los chicos, el efecto aparece como neutro o ligeramente protector.
Asimismo, los adolescentes con vulnerabilidad emocional son los más susceptibles a que el uso problemático de las plataformas intensifique su malestar. Los síntomas depresivos previos de los jóvenes influyen decisivamente en la evolución de la depresión.




