La tensión provocada por el conflicto entre la afición del Rayo Vallecano y Raúl Martín Presa vuelve a situar el foco sobre el estadio de Vallecas a poco más de una semana de la visita del Elche CF. El encuentro con el Athletic Club del pasado sábado 10 de octubre tuvo que ser suspendido por el lanzamiento de objetos al terreno de juego. Este precedente y la continuidad de las protestas mantienen abiertas las dudas para el próximo sábado 24 de octubre, a las 14:00 horas.
El Comité de Disciplina de la Real Federación Española de Fútbol ha sancionado al conjunto madrileño con el cierre del fondo situado en la zona de vestuarios de Vallecas. Asimismo, ha aplicado una multa de 6.000 euros por los incidentes registrados de la pasada jornada 8 de LaLiga EA Sports. Además, el organismo ha advertido al club de la posibilidad de clausurar el estadio al completo en caso de reincidencia. Esta medida podría incluso elevar las consecuencias disciplinarias de un nuevo episodio de alteración del orden.
Los hechos que han motivado esta sanción se produjeron en el minuto 13 del enfrentamiento contra el Athletic Club. El lanzamiento de aviones de papel y pelotas de plástico desde la grada obligó al colegiado a interrumpir el juego en varias ocasiones. Ante la persistencia de los incidentes, la Policía Nacional comunicaó que no podía garantizar la seguridad. Entonces, el árbitro Sánchez Martínez decretó la suspensión definitiva del encuentro.
Con este escenario, el Rayo Vallecano -Elche estará marcado por la vigilancia sobre el comportamiento en las gradas y la evolución de las protestas.
La normativa permite al árbitro interrumpir o suspender un encuentro si los incidentes comprometen la seguridad. Pese a ello, la repetición de una protesta no implica por sí sola la cancelación automática del partido. La advertencia de la RFEF sobre un posible cierre total añade presión a una cita en la que el conjunto ilicitano podría encontrarse con un ambiente condicionado por el conflicto interno del equipo madrileño.




