La Basílica de Santa María de Elche vivirá esta tarde, a partir de las 18:00 horas, uno de los momentos más tradicionales y singulares de los días previos a las representaciones del Misteri d’Elx. Se trata de la Prova de l’Àngel, una jornada destinada a comprobar que los niños que intervienen en los aparatos aéreos pueden realizar el recorrido previsto con todas las garantías y, al mismo tiempo, mantener la calidad de sus voces durante el descenso.
La prueba constituye uno de los momentos más esperados de la preparación de la Festa. Los pequeños cantores, de entre ocho y diez años, tendrán que salvar los aproximadamente 25 metros que separan la cúpula del espacio terrestre de la representación, el cadafal, sin dejar de cantar en ningún momento.
El Misteri cuenta con dos escenarios perfectamente diferenciados: el terrestre, formado por el andador y el cadafal, y el aéreo, situado en la parte superior de la basílica. Es precisamente esta dimensión aérea la que convierte la Prova de l’Àngel en una de las jornadas más especiales de la preparación de la Festa.
Los niños deberán familiarizarse con los tres aparatos aéreos que forman parte de la representación. La Mangrana, una estructura que se abre en ocho gajos y en cuyo interior desciende el ángel portador de la palma, será uno de los elementos protagonistas. También se encuentra el Araceli, un armazón de hierro con forma de retablo que transporta a cinco ángeles y que representa el cielo. El tercer aparato es la Coronación, que lleva a las figuras de la Santísima Trinidad y que, a diferencia de los otros, permanece a mitad de camino.
Todos estos elementos están recubiertos de oropel, el característico revestimiento dorado que proporciona a los aparatos aéreos su espectacular apariencia y del que ya existen referencias documentales en el siglo XVII, concretamente en 1643.
Pero la Prova de l’Àngel no se limita a comprobar el funcionamiento de los mecanismos. La gran dificultad para los pequeños cantores reside en combinar el desplazamiento aéreo con la interpretación vocal. Sus voces infantiles son fundamentales para el desarrollo de la Festa y sostienen hasta catorce papeles dentro del Misteri, entre ellos dos de los principales: la María Mayor y el Ángel de la Mangrana.




