La Sala de Prensa del Pabellón Esperanza Lag ha acogido un emotivo acto de despedida que pone fin a más de una década al frente del primer equipo sénior femenino del Club Balonmano Elche. El técnico oriolano cierra una de las etapas más brillantes en la historia del club, dejando una huella indeleble tanto en la entidad como en la afición.
Junto a él han estado su madre, su esposa María Flores y su hijo, jugadoras del primer equipo, el que fuera entrenador del Club, Pepe Pascual, también ha estado el concejal de Deportes, José Antonio Román, el presidente del Club, Javier García, además de Alberto Zabalegui, integrante de su cuerpo técnico.
Rocamora se despide tras dirigir 342 partidos oficiales en seis competiciones distintas con un balance de 190 victorias, 26 empates y 126 derrotas. Más allá de los números, su legado se mide en el crecimiento competitivo del equipo al que llevó a consolidarse entre la élite del balonmano nacional e internacional, compitiendo con regularidad frente a los mejores.
El técnico deja el Club con un palmarés histórico: la Copa de la Reina en 2021, la Supercopa de España ese mismo año y la EHF European Cup conquistada en 2024, los tres únicos títulos en la historia del club ilicitano. Bajo su dirección, el CBM Elche vivió sus páginas más gloriosas, elevando el nombre de la ciudad en el panorama europeo.
A partir de ahora, Rocamora afronta un nuevo reto al frente de la Selección Española absoluta femenina y como director técnico de la línea femenina de la Real Federación Española de Balonmano. Además, también dirigirá a la Selección Júnior femenina en el Mundial de la categoría que se disputará el mes que viene en China.
Su marcha no es un adiós, sino el inicio de una nueva etapa que mantiene intacto su compromiso con el balonmano. El que ha sido su segundo, Alberto Zabalegui, podría ser su recambio en el banquillo franjiverde. Sin duda, un reto mayúsculo para el que tenga que sustituirle.




